miércoles, 29 de agosto de 2012

EL EFECTISTA. Parte 3.

El hombre solitario. 

Pasaron varias semanas, y la calle Farol se iba a dormir cada vez más temprano. Eso no incluía a la señora Gómez y al señor Morales, quienes continuaban con cinismo sus amoríos, a pesar de los múltiples episodios de furia del señor Gómez. Éste aprovechaba cualquier ocasión para golpearlos o vociferar, y en la última incluso se había roto la mano contra una pared. Así que cuando su esposa y Morales amanecieron muertos de manera idéntica a Martina, cerca de la cochera de la aterrada señora Conway, arrestaron a Gómez sin la menor contemplación.

La investigación policíaca fue deficiente a un grado casi irracional, ya que era muy poco probable que el pequeño Gómez hubiera abatido a dos personas a mordiscos, con una mano rota y cayéndose de borracho. La fiscalía también le imputó el caso de Martina, más que nada porque no tenían idea de cómo resolverlo. Pero, después de que el único argumento en defensa del señor Gómez, cuyo continuo estado etílico le impedía recordar nada sobre ninguna de las dos tragedias, fue el titular de un periódico amarillista que decía: "El Regreso del Chupacabras", pudieron declararlo culpable.

Una vez en la cárcel, Gómez recordó que la doñita gringa tenía varios dispositivos de seguridad con el pretexto de proteger su casa y su jardín de posibles intrusos. Uno de ellos había sido un enorme doberman del que se tendría que deshacer más tarde porque ladraba de día y de noche. No obstante, el desesperado señor Gómez presentó una apelación arguyendo que tal vez el asesino había sido aquel perro, o quizá la mascota de Memo y Tati. 

No fue difícil descartar como agresor al raquítico poodle con cáncer de piel que Lorna presentó. A su vez, la señora Conway demostró no tener ningún animal dentro de su casa desde hacía mucho tiempo, exceptuando un par de peces. Desestimaron la sospecha sobre ella, hasta que Memo se acercó demasiado a su invernadero y sufrió quemaduras leves al recibir descargas eléctricas de una cerca. Con una orden de cateo, descubrieron que la señora Conway tenía un sistema de seguridad excesivo, y que muchos de los ruidos horribles que se oían en la noche, incluyendo los insectos que reptaban, provenían de sus  máquinas, pero nada que pudiera causar tanto daño a una persona.

No obstante, aunque el único crimen de Conway era el de ser una paranoica obsesiva, el pueblo no tardó en demostrar su tajante rechazo hacia la pobre mujer, que terminó sufriendo un infarto de la angustia. Su hija Shirley fue por ella, para llevarla de vuelta a Wisconsin. Cuando empacaba las pertenencias de su madre, la misma Shirley tuvo problemas con un cerrojo e hizo sonar dos alarmas. Cuando salió, Lorna la esperaba en la calle, furiosa por lo que le había pasado a su hijito, y en espera de que pagaran los "gastos médicos" (si así se le podía considerar a una pomada que ya tenía en el botiquín). Lorna y Shirley terminaron haciéndose de palabras, aunque ninguna entendía nada de lo que la otra decía. Así fue mejor, porque de haber sabido los insultos que se declaraban mutuamente, habría una desgracia más que añadir a la lista. 

Al correr del tiempo, desde luego, nadie quería ocupar las casas vacías, por lo que se convertían poco a poco en cuatro tumbas desoladoras, repletas de graffiti y hierba. Lorna y su familia decidieron mudarse. Ella y su pareja les aconsejaron a José y Flora que hicieran lo mismo, o se quedarían solos en esa calle siniestra, que apenas hacía unos meses era tan acogedora. Con todo, ellos se quedaron. 

Esa madrugada, Olimpia volvió a tocar a la puerta de José y Flora, y dio a luz a un enorme y espantoso bebé de chatarra allí mismo, provocando en ambos un brote psicótico. A raíz de esto pasaron varios meses internados en el hospital psiquiátrico y luego en un centro de rehabilitación.  

Pocos días después de que los padres de José y Flora se los llevaran en una ambulancia, Tati dio un último vistazo al lugar donde había pasado toda su infancia, antes de irse a vivir a Guadalajara y no volver nunca. Al final de la calle, distinguió a un hombre sombrío, con la barba crecida hasta la mitad del pecho, que los observaba incólume. Cuando el auto se puso en marcha, aquel individuo que nunca antes había visto se quedó completamente solo en el  decadente paraje, sonriendo de oreja a oreja, con un brillo malicioso en sus pequeños ojos de zorro.

CONTINUARÁ...

Vanessa Guízar Marín, 2012


miércoles, 22 de agosto de 2012

EL EFECTISTA. Parte 2

Ilusiones baratas.

A Martina le fascinaba meter sus narices en los asuntos ajenos. Usaba la información que pescaba para chismear con quien fuera y en todo lugar, pero principalmente hacía esto para justificarse a sí misma su propia existencia. Sin duda, el no dedicarse a algo trascendente le garantizaba una enorme superioridad moral sobre aquellos que se atrevían a vivir la vida, con todo y sus espeluznantes consecuencias. Nunca se interesó más en distribuir y engordar una noticia como cuando comenzaron a pasar cosas raras en su cuadra, que ella atribuía a manifestaciones del demonio invocadas por las decisiones de sus vecinos.
        
La primera vez fue cuando Memo tenía examen de matemáticas al día siguiente, para el cual no había estudiado. Esa no era suficiente razón para cancelar su sesión nocturna de juegos en el celular debajo de las cobijas. Ya eran las dos de la madrugada, y seguía matando zombies que clamaban por cerebros frescos, cuando, de repente, sintió un golpe debajo de su cama. Se detuvo un momento, pero luego pensó que había sido su imaginación, o un movimiento suyo. No obstante, los golpes continuaron, primero espaciados, después insoportablemente fuertes y constantes. La cama casi se levantaba del piso. Memo, aterrado, pero aún con la esperanza de que fuera su hermana o el perro, se asomó debajo de la cama, pero no había absolutamente nada más que sus tenis y muchas pelusas. Se tropezó con las cobijas varias veces al precipitarse a la recámara de sus padres. Al otro día no había evidencia de nada que pudiera provocar algo así. 

La siguiente noche, José y Flora se escurrieron en el callejón que estaba junto a "El Chupirul" para surtirse con el dealer de la zona. Ya en casa, se acomodaron en los grandes cojines de la sala, para gozar el fútil deleite de sumergirse en las suaves aguas de la vacuedad. De repente, tocaron a la puerta. Cuando José abrió, del otro lado estaba Olimpia. Su anatomía de tres metros seguía hecha de fierro, madera y plástico, pero ahora respiraba con fuerza, haciendo subir y bajar su pecho, y su cabello de cables rotos ondeaba como si estuviera debajo del agua. José pegó un grito agudo y cerró la puerta, para ponerse hecho un ovillo en un rincón de la sala. Flora, por su parte, ya se había quedado dormida en la mesa de centro.

Una bella mañana de verano, aparte de su estreñimiento, Mrs. Conway tenía que soportar el incesante parloteo de Martina mientras intentaba hacer sus necesidades en un baño público. Martina hacía lo propio, con más soltura, en el retrete de al lado, mientras aseguraba con fuerte voz que "Memo estaba atormentado porque sus padres no vivían en santo matrimonio, mientras que los gritos de espanto de los artistillas viciosos en mitad de la noche... esos simplemente no le sorprendían". Mrs. Conway pensaba que eran meros prejuicios de una vieja ignorante sobre dos parejas que a ella le parecían decentes, agradables y totalmente inofensivas. Aún rumiando insultos en inglés para el fanatismo religioso de su vecina de calle, y, más recientemente, de excusado, llegó Conway a su domicilio más tarde. No obstante, esa noche empezaría a preguntarse cual de sus pecados sería el que provocaba los asquerosos sonidos de animales que reptaban en el piso de su cocina, y que eran sustituidos por el más absoluto silencio en cuanto ella se incorporaba en su cama.

Cosas parecidas, como sombras, sonidos, golpes e imágenes perturbadoras continuaron presentándoseles a todos en la calle Farol, sin que hubiera rastro de su procedencia, por lo que también se hablaba de patrañas como un embrujo o espíritus chocarreros. Martina, con el tiempo, se había unido a esa última teoría, porque de seguir con su postura del castigo moral, ella hubiese salido peor parada que nadie. Sobre todo cuando amaneció muerta, con el cuello destrozado y un rictus espeluznante grabado en los restos de lo que solía ser su cara. Justo el día anterior, le había comentado a la señora Conway y a otros vecinos que estaba segura de que una bestia acechaba su casa, sensación que compartían muchos. Pero, aunque el esposo de Lorna salió varias veces esa misma noche a revisar si se trataba de un verdadero animal, no encontró, como de costumbre, rastros de ningún tipo. Lo que en aquellas personas era un miedo moderado, y fastidio por el insomnio ocasional, se convirtió en terror. 

CONTINUARÁ...

Vanessa Guízar Marín, 2012

La música de los nativos de África Central.


LA SOFISTICADA MÚSICA E LS MENOSPRECIADOS "PIGMEOS", NATIVOS DE ÁFRICA CENTRAL.
Al escuchar el tema Baka in the forest, además de tener unas incontrolables ganas de pararme a bailar, descubrí en estas personas una enorme creatividad para utilizar los recursos disponibles, y lograr que de esta sencillez surjan ritmos y coros complejos y únicos. Me pareció que su música revela un gran amor y agradecimiento a la vida y a lo que les brinda su ecosistema. Lo más nuevo –y maravilloso- para mí, fue la percusión en agua. El escuchar que con un elemento tan básico se puede crear toda una sinfonía de tesituras y colores, me hizo reflexionar sobre el hecho de que no siempre se necesitan conocimientos y máquinas avanzadas para crear arte. En cuanto a Herbie Hancock y Madonna, quienes usaron la técnica Hindewhu ( tocar una flauta y emitir un sonido agudo con la voz alternadamente)  en sus respectivos temas Watermelon Man y Sanctuary, Considero válida la imitación o influencia de cualquier tipo, siempre y cuando no sea un plagio absoluto, o se use material realizado por otra persona sin darle crédito o regalías (como en el caso de Rorogwela, véase ensayo 1). Hancock acepta que encontró su inspiración en el canto polifónico, y Madonna que recreó a Hancock, haciéndolo cada uno a su modo, así que existe una honestidad muy clara de parte de ambos. Eso tiene un lado muy bueno, porque enriquece las expresiones musicales e introduce nuevas propuestas al gran público. Desde luego, esto se tiene que hacer con cuidado, y partiendo de elementos propios, o el resultado puede llegar a ser el de un pastiche inconexo (cosa que algunos podrían aducir en el caso de Madonna). Por supuesto, lo más deseable sería incluir a los nativos Centroafricanos (no me gusta llamarlos Pigmeos) en proyectos que les deje alguna satisfacción directa A ELLOS, como ya lo hace Baka Beyond o de alguna forma similar a como lo hizo Paul Simon con los Sudafricanos.

BAKA IN THE FOREST:



HERBIE HANCOCK: WATERMELON MAN, BASADO EN EL ESTILO DE LOS CENTROAFRICANOS LLAMADO "HINDEWHU" QUE CONSISTE EN ALTERNAR EL SONIDO DE UNA FLAUTA DE BAMBÚ CON LA VOZ, EN TONOS ALTOS:  

                                         


Y SANCTUARY, EL "PASTICHE" (QUE, A DECIR VERDAD, ENCONTRÉ SIMPATICÓN) DE MADONNA, QUE A SU VEZ SE BASA EN EL TEMA DE HERBIE HANCOCK: 



Por mí misma, encontré ejemplos de canto polifónico de los nativos, todos ellos con un efecto hipnotizante. Noté que el proceso de amalgamamiento de voces requiere de una atención aguda, y de un oído bien desarrollado. Seguramente (en realidad no lo sé), ellos no tienen idea de las notas, la armonía, o las escalas a un nivel teórico, por lo menos no en la misma forma que nosotros, pero a nivel empírico son maestros. Uno de ellos propone una frase, y los otros se incorporan con frases nuevas, tomando alguna nota o varias como leitmotif, y deben ser capaces de unirse en la misma nota de tanto en tanto, y hacer el resto de su melodía personal con una absoluta “lógica musical” con respecto a las otras, por llamarlo de algún modo. Si emitieran estas frases, que están aparentemente en desorden, con alguna ligera desafinación en el rango planteado, o fuera de ritmo, el resultado sería un desastre. Aquí un enlace de alguna de las piezas que escuché:


    
Traté de encontrar otra transformación o influencia interesante, pero la única fue la de la orquesta Windham Loops, que incluye improvisaciones y manifestaciones que pueden ir más allá de los instrumentos, como aplausos o gritos. Mezclan estilos de Música del Mundo que incluyen, además del canto polifónico de los nativos de África Central, sonidos inspirados en Bali, Medio Oriente e India. Artísticamente, me pareció de muy alto valor. Los músicos son excelentes, y además están dispuestos a arriesgarse más allá de lo común, logrando un resultado de una belleza indiscutible. Éticamente, en apariencia, aunque no encontré suficiente información, no dañan a nadie, porque el compositor, Derrik Jordan, hasta donde se puede ver, está tomando sólo los estilos, con la única finalidad de acercar la Música del Mundo al público en general. (Si no sabes inglés salta al minuto 2:11). Además, en realidad tampoco creo que sea tan altamente redituable; se me figuró un ejercicio cultural, más que nada. ¿Qué tal? ¿Tú qué opinas?

WINDHAM LOOPS (FRAGMENTOS, CON UNA PEQUEÑA INTRODUCCIÓN):


Ensayo para el curso "Listening to World Music", de Coursera.org

jueves, 16 de agosto de 2012

EL EFECTISTA. Parte 1.

Pintorescos e inofensivos vecinos. 

Érase una vez un golpe bajo que recorría su terreno con singular regocijo, buscando la entrada del dolor. Había salido de una bota de piel de serpiente, que a su vez pertenecía al señor Gómez, un parroquiano habitual de la cantina "El Chupirul", cuyo violento impulso obedecía a la necesidad de reivindicar su honra viril frente a sus compinches. El dolor, por su parte, corrió libremente en los testículos que pendían del señor Morales, el cual no hacía mucho honor a su apellido, puesto que se acostaba, sin remordimiento alguno, con la señora Gómez, motivo por el cual se hallaba en tan penosa situación. 

Mientras tanto, José y Flora esculpían cerca de la carretera, con los troncos caídos y la chatarra que acababan de recoger, preguntándose de nuevo por qué esa mujer embarazada de cabellos larguísimos se empecinaba en aparecer en todas sus obras, por más que ellos proyectaban otras ideas. Una de sus teorías era que el arte tiene una vida propia inefable, y el artista sólo es un instrumento para revelar ese universo alterno. Por lo pronto, ya habían bautizado a su musa constante como Olimpia.

En otro punto del pueblo, Martina usaba su prominente barriga como atril para leer pasajes de la Biblia, intrigada por todas las enseñanzas que se perdía, siendo que casi siempre escogían los mismos textos en la misa de los domingos, pero le angustiaba no comprender muchos términos y símbolos, debido a su escasa instrucción, por lo que se desahogaba en el consumo desesperado de papitas fritas, jamón y frituras de harina. No obstante, eso no suplía su carencia de conocimiento y de un diccionario. Consciente de su vicio evasivo, terminó rompiendo en llanto. Unos chiquillos se rieron al verla a través de su ventana, y Lorna, su madre, los reprimió... conteniéndose a si misma en realidad porque también estaba a punto de soltar una carcajada al ver a aquella enorme mujer sollozando, inundada en bolsas de Choffitos Extra-Queso y sosteniendo una Biblia en la mano derecha. Se fueron pronto, justo antes de que Martina se diera cuenta, y porque los dos hijos de Lorna tenían mucha prisa por llegar al festival de la escuela: Tati bailaría el son jarocho, mientras que Memo iba caracterizado como el Negrito Bailarín (con bastón y con bombín), orgulloso, quizá demasiado, por haber conseguido el papel tras la exhaustiva audición aplicada a los grupos de tercero A, B y C.

Entretanto, la señora Conway, una estadounidense que vivía allí desde los años ochenta, pero cuyo acento y desconocimiento de términos indicarían que tenía una semana de haber llegado, intentaba comprarle apio a una señora del mercado.

— Celery... tal vez se dice celerio... no lo sabe.

— Uy, marchantita, de eso tan raro no tengo. 

Así era un día común, en un pequeño lugar, pacífico, tradicional y agradable, donde la gente tenía la tranquilidad de salir a tomar un café de olla a la plaza a las doce de la noche, y el rostro de cada uno era conocido por el resto, especialmente en la calle Farol. Al menos eso era lo que ellos pensaban. 

No obstante, a esta utopía se le cayeron los precarios alfileres que la sostenían, debido a una, en principio imbécil, y después horrible sucesión de eventos inexplicables y violentos...

CONTINUARÁ....

                                           Vanessa Guízar, 2012. 


miércoles, 15 de agosto de 2012

Ensayo para el curso "Listening to World Music", de Coursera.org, clase 3.

Huun-Huur-Tu



Concierto de Huun- Huur-Tu. 

La magia de descubrir Tuvá a través de su música. 

Tuvá es una pequeña República que forma parte de Rusia, cercana a Siberia, China y Mongolia. Lo que hace más notables a sus afables habitantes es su famosa tradición de canto difónico o de garganta. Para mis oídos, esta música es prácticamente nueva, a pesar de que había oído algunas referencias breves al respecto. Es la primera vez en mi vida en que realmente me detengo a escuchar y analizar la música de Tuvá con cuidado, y ha sido toda una odisea sensorial desde el principio. Antes de escribir sobre el concierto, quizá sería adecuado establecer como precedente que al principio el estilo llamado Kargyraa (el de tono más bajo o grave) me pareció sinceramente desagradable. Causó algo en mis nervios similar a cuando los perros reaccionan ante un sonido muy agudo, y pensé que esta iba a ser una semana muy larga ... hasta que vi a Huun-Huur-Tu en concierto. De repente, después de leer, ver y escuchar todo el material que se nos indicó para este curso, me di cuenta desde la primera canción de que ahora ya era capaz de apreciar esta música: mi mente al fin estaba abierta y lista. Por supuesto, el virtuosismo de este cuarteto ayudó mucho en la transición. No sólo fue sorprendentemente cómodo, sino trascendental. No podía entender una palabra, pero los sonidos que generan con sus instrumentos y voces no sólo emulan a la naturaleza, sino que guardan una estrecha relación con ella, al grado en que incluso pude oler una hermosa fragancia de tierra mojada, como si estuviera en medio de un paisaje Tuvano. De esta manera, he descubierto que logran una perfecta descripción musical de su entorno, tal y como pretenden, pero también que su música despierta los sentidos, y lleva a la conciencia a una meditación directa. Como cantante, me admiró la capacidad pulmonar que poseen, así como la habilidad de intercambiar los instrumentos y voces, además de que estoy intrigada, y supongo que la mayoría lo estará, sobre el mecanismo del estilo Sygyt (difónico), porque era inconcebible hasta ahora la posibilidad de emitir dos sonidos, uno alto y otro bajo, al mismo tiempo. 


Esa fue mi respuesta muy personal ante el concierto. Acerca de la audiencia en el video, algunos de ellos se tocan la barbilla y fruncen el ceño tratando de comprender, lo cual es interesante y me revela por qué yo misma no podía disfrutar antes: no importa qué tan poco familiar sea, comprender la música nunca es un esfuerzo intelectual (a menos que sea un estudio estrictamente técnico). Había otros rostros azorados, y desde luego las dos mujeres con los ojos cerrados, que estaban profundamente complacidas, y la que bailaba (que tal vez sobreactuó un poquito su placer), pero todos ellos tienen en común el haber mantenido la atención y el respeto, aunque el aplauso pueda parecer condescendiente en algunas ocasiones. Lo que vi, en términos generales, fue un proceso de comunión, que sólo puede ocurrir cuando la música viaja, en eventos o medios de comunicación, también cabe remarcar que los músicos hicieron un esfuerzo para explicar los estilos y canciones, y por mantener una actitud profesional. 
No hay límites para compartir y explorar, con todas las opciones que tenemos hoy, pero tal vez los intercambios culturales a través de la red se encuentran todavía en un estado temprano, porque nada de eso existía antes del siglo XX, y en este caso particular, Tuva permaneció de alguna manera aislado por su sistema político durante muchos años. 

Esta página (de otro grupo) contiene completa e interesante información en inglés sobre los nombres de los instrumentos y estilos de canto, así como el origen de cada sonido, y el animal o elemento que se honra con ellos. Vale la pena tomarse el tiempo: http://www.alashensemble.com/

miércoles, 8 de agosto de 2012

Ensayo para el curso "Listening to World Music", de Coursera, clase 2.


El disco Graceland, de Paul Simon. 

Debates sobre la equidad entre los participantes y el contexto político.


• He observado en las listas de canciones de este álbum que los créditos de autores y co-intérpretes están debidamente especificados, aunque también localicé información sobre disputas en cuanto a  la atribución de algunas canciones, en particular con el grupo Los Lobos. También he aprendido un poco más acerca de la controversia política, y parece que hay tres argumentos para criticar el álbum: que rompe el boicot cultural hacia Sudáfrica, que fue grabado parcialmente en Johannesburgo, y que Simon no incluyó ninguna condena explícita al apartheid en sus letras. Las canciones que me llamaron la atención en ese orden fueron "Homeless", por supuesto, que en realidad me parece una clara protesta con respecto a los "Homelands", lugares donde los negros fueron marginados, y "Diamonds on the Soles of Her Shoes", teniendo en cuenta que los diamantes eran la principal fuente de enriquecimiento de la población blanca de Sudáfrica durante el apartheid. Sin embargo, he escuchado atentamente cada una de las canciones y letras, y, efectivamente, nunca toca el tema directamente; en realidad no habla sobre cualquier cuestión sudafricana mucho que digamos. "Boy in the Bubble", por ejemplo, aunque muchos sí le dan esa connotación, en lo personal yo la entiendo como una definición poética de nuestra manera de vivir en las sociedades modernas, con sus consecuencias humanas o deshumanizantes a escala global. El resto de las letras de las canciones están aparentemente basadas en experiencias o situaciones personales o interpersonales, siempre retratadas con imágenes surrealistas, y expresamente ubicadas en los EE.UU.. En una perspectiva general, el álbum suena sobre todo como una mezcla estilística que refuerza la música de Simon, sin pretensión de otro tipo, aunque me pareció imposible determinar la posición política como ausente.

• No se puede saber hasta que punto Simon tomó las ideas de otras personas como propias, pero en los vídeos e imágenes públicas parece haber una actitud muy cooperativa por parte de todos los músicos, incluyéndolo a él, al igual que en el modelo de "Intercambio Cultural" de Malm. Por supuesto, las ventas y distribución mundial fueron principalmente para el beneficio del glorioso renacimiento artístico de Paul Simon, y es seguro que él tuvo la mayor parte de la ganancia monetaria, pero, por otro lado, sin éste álbum, una enorme cantidad de la audiencia mundial no sabría nada sobre los ritmos sudafricanos. Ladysmith Balck Mambazo ganó notoriedad propia, por lo que fue sin duda un gran beneficio para ellos, y supongo que fue un buen impulso para otros músicos también.


• La equidad del proceso depende de los artistas de "primer" o "tercer" mundo en particular de los que estemos hablando. No todos los músicos del "tercer" mundo son pobres, poco populares e ingenuos, y no todos los del "primer" mundo son colonialistas mercenarios con poder infinito. Creo que se trata de una negociación personal, incluso con artistas de música folclórica, porque nadie los está obligando a colaborar. Lo que realmente hace la diferencia es a) el prestigio, porque el (la) del gran nombre va a tener siempre la mayoría de los aplausos, sea  de "primer" o  "tercer" mundo, y b) la capacidad y las habilidades para negociar, que se puede ver reducida en algunas personas de escasos recursos, siendo en esos frecuentes casos cuando el robo o abuso puede aparecer, pero no podemos descartar que pase todo lo contrario.





Fuentes:


*Ninguna imagen me pertenece.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Ensayo para el curso "Listening to World Music", de Coursera, clase 1.




Islas Salomón

Parte I: La modernidad de Appadurai y Rorogwela Lullaby.

• Lo que conocemos como modernidad ha seguido un largo camino desde la Ilustración Francesa y la Revolución Industrial. El mundo llegó, incluyendo las civilizaciones orientales, a priorizar la ciencia, la tecnología y la vanguardia como los signos del más alto nivel de modernidad, y el valor de cualquier creación. Eso no podía dejar a la música atrás, y la historia de Rorogwela Lullaby es un ejemplo de cómo una versión ecualizada, optimizada y re-mezclada (Sweet Lullaby de Deep Forest) se convierte en un gran éxito, mientras que es inimaginable que la simple grabación a capella de la señora Afunakwa, con todas las fallas de audio y el estilo peculiar de su voz, sin disfraces técnicos y de género, fuera un éxito de radio. Eso pone en duda el discurso del "valor", porque nadie puede negar el mérito artístico y antropológico de Rorogwela en su versión original, sobre todo lo que nos dice acerca de la tradición de las Islas Salomón, y el carácter y pensamientos de este pueblo, que tiende a una cosmogonía melancólica y mágica. Ciertamente, como dice Appadurai, hoy en día parecemos totalmente globalizados. Existe una sensación nueva, que no estaba allí sólo unos pocos años antes, de una Comunidad Mundial. Pero, a pesar de la sensación, ¿somos realmente una comunidad? Creo que todavía hay demasiadas barreras políticas y económicas entre los países para considerarnos como tal. Podría ser que estamos en el camino, pero definitivamente no llegamos a ese punto todavía. Yo vengo de lo que se califica como un país de Tercer Mundo, y lo que observo es sólo una diferencia fundamental: la economía. De hecho, no es que no tengamos una noción o un montón de experiencias de modernidad, sino que muchas veces no podemos acceder a ella. He conocido a Ingenieros en Sistemas desempleados que no pueden comprar una computadora nueva. Irónicamente, la razón, al menos aquí en México, fue el llamado neoliberalismo, que apareció a principios de los años 90's con la constante promesa de traernos la dichosa modernidad. Se aplicó un ajuste estructural que derivó en una cantada macro-economía saludable, a expensas de la  desgracia de las clases media y baja. No estoy diciendo que la modernidad no tiene un lado bueno, pero simplemente es menos idílica que la de Appadurai. Además, el acceso que tenemos hoy al resto del mundo a través de los medios de comunicación nos ha dado la impresión de estar más cerca de otros pueblos y culturas, pero es difícil establecer una medida objetiva de hasta qué punto estamos aproximándonos. A veces parece que la interacción es muy abstracta y superficial. Un ejemplo podría ser el activismo de Facebook. Publicar un millón de veces la terrible imagen de unos niños famélicos, no los alimentará. Por supuesto, del otro lado de la moneda, podemos organizar una fiesta de cumpleaños o una revolución global en los mismos sencillos pasos...






Parte II: Sensaciones musicales al viajar a otro Continente.

Yo en Madrid
• Mi familia y yo (que en realidad somos mi madre y yo) nos mudamos hace años de México a Madrid, España, donde estudié teatro durante varios meses. Allí, en mi escuela La Barraca, Teatro Popular, la música definitivamente jugó un papel muy importante, ya que trabajó como un factor de unión entre toda la gente que estaba involucrada con el proyecto en aquel entonces. Voy a escribir lo más conciso posible sobre el Taller Internacional que tuvimos en enero de 2006. Nuestro profesor invitado principal fue el actor cubano Carlos Pérez Peña, y uno de sus ejercicios consistía en hacer una canción colectiva. Cada uno de nosotros tenía que cantar la primera frase de una canción que se le viniera a la cabeza, y resultó muy interesante, porque éramos de diferentes países (España, Argentina, Francia, Venezuela y México), con diversos antecedentes personales, por lo que el resultado fue una mezcla rara, y extremadamente ecléctica, en varios idiomas. Cuando llegó mi turno, me quedé en blanco. La única canción que se me ocurrió contenía la siguiente letra: << Los hombres barbados llegaron en barco / Y todos dijeron: "Mi Dios ha llegado" >>, haciendo, obviamente, una referencia sarcástica a la colonización de México, y era, por decirlo de alguna manera, gracioso escuchar a los españoles cantar eso. Yo soy fan de Lila Downs, a cuyo álbum La Línea  pertenece esta pista, y ese fue el momento máximo de mi admiración, por lo que no podía dejar de tocar sus discos. Sin embargo, a pesar de que la habíamos oído como mil veces, el significado de la canción típica oaxaqueña, La Llorona, había cambiado para mi madre y para mí. Era como un recuerdo sombrío de lo lejos que estábamos de casa, y también se sentía ajena a veces, como si de repente observáramos nuestra vida pasada a través de una ventana. Les mostré ésta y otras canciones mexicanas a mis amigos, y manifestaron que tenían una nueva perspectiva de la cultura mexicana, y está claro que no fue mi mérito, sino de la música. Lo que mi madre recordaba más sobre esto, fue el CD de Andrea Bocelli que solía poner, porque la primera pista, Concierto de Aranjuez , que no era más que una bonita pieza antes, se convirtió en algo muy apegado a su corazón, porque ahora vivíamos en Aranjuez, y llegamos a querer esa pequeña ciudad como propia. Muchos otros de mis mejores recuerdos de esta experiencia tuvieron un acompañamiento musical: la composición de mi querido profesor Jaime Losada para una escena de Yerma de García Lorca, en la voz temblorosa de Verónica, mi mejor amiga, los tambores africanos en el estéreo del coche de Irene cuando íbamos a Sonseca para ver el espectáculo de Carlos Pérez Peña, que incluía sorprendentes interpretaciones en vivo de algunas de las más conmovedoras canciones de América Latina, y la voz de Mick Jagger brotando de los auriculares de otro amigo querido, mientras que él mismo lo emulaba con su flaca humanidad y movimientos epilépticos. Cinco años más tarde, regresé a Madrid, y ahora tenía compañeros nuevos en La Barraca, que eran más festivos que mi grupo pasado. En una "marcha" (ir de antros) llegamos a un restaurante-bar llamado La Lirio, y la mismísima Lirio, que era una canta'ora que conoció muy buenos tiempos, cantó para nosotros en una noche memorable. Creo que esa es la mejor experiencia musical de folclor español que tuve en Madrid. Además, tal vez por las nuevas tecnologías, no sentía que la brecha fuera tan grande como antes; otro signo del proceso de la Comunidad Mundial. En resumen, creo que la música siempre es el tejido conectivo, en cualquier momento, en la ruptura o la unificación, entre las naciones, los individuos, y, desde luego, entre el alma y la mente.
Carlos Pérez Peña