miércoles, 25 de junio de 2014

DESDOBLAMIENTO


Al principio, sólo la veía en el metro cuando se dirigía a la construcción, así que supuso que simplemente era una de esas personas que trabajan en el mismo horario y zona, por lo que es común encontrárselos en el transporte público cada mañana; pero llegó un punto en que le pareció curioso que ella siempre estuviera, ya fuera de pie o sentada, justo al frente o a un lado de él, con una mirada sostenida e implacable sobre su rostro, más bien molesta. Después comenzó a aparecer en la acera de enfrente mientras él continuaba operando el taladro. Hacía una pausa en espera de que se marchara, pero la mujer morena seguía allí, hojeando papeles en una carpeta, sin el menor indicio de moverse o parpadear. ¿Por qué lo acosaba? ¿Qué pretendía? Cada vez que pensaba en acercársele a preguntar, ella no estaba, como si adivinara sus intenciones. Después, apareció en el transporte también cuando regresaba a casa en la noche; si iba de compras con su esposa y sus hijos, resultaba que ella acudía al mismo supermercado; caminaba enfrente de su casa, a veces sólo por instantes tan pequeños, que él pensaba que se la había imaginado. Pero no era así, ella persistía en estar por todos lados, sin que fuera posible abordarla, ni esconderse de ella.  

Lo primero que consideró fue llamar a la policía para denunciar el acoso, pero antes les contó lo que estaba pasando a su esposa y a sus amigos. El día en que habló con los últimos durante el almuerzo, la dama apareció en la esquina siguiente.

—Miren, ¡allí está!

Pero los amigos no podían verla. Su segunda teoría fue que tal vez necesitaba ir al psiquiatra, o bien, lo seguía un espíritu. 

Decidió observarla. Si era inmaterial, en algún momento un detalle en su cara, su cabello o la ropa se disolvería, y la delataría como tal. Es difícil imaginar algo con esa asombrosa precisión, y, sin embargo, se podía ver el fondo de sus pupilas negras, cada botón en su overol de pana, la piel estropeada de sus botas, los labios despellejados, y su creciente incomodidad mientras él la revisaba de arriba a abajo. Si era un fantasma, ¿qué indicaba su presencia? Por más que la interrogaba en silencio con un gesto, ella fingía que no lo había visto, cruzaba los brazos y se ponía más nerviosa. Si intentaba hablarle, ella se levantaba y se iba. Continuó con la idea de analizarla objetivamente, en la espera de que al ser cada vez más consciente de ella, la haría desaparecer. Por fin, vio el lunar en su muñeca, una mancha de nacimiento en forma de media luna. Entendió por qué esa extraña familiaridad que, después de todo, le inspiraba. De la cabeza a los pies, era idéntica a él, incluidas cicatrices y remolinos en el cabello: una versión femenina exacta de su persona. Lo veía fijamente cuando él se asombraba ante ella, y parpadeaba en el preciso instante en que él lo hacía. En cuanto notó todo esto, por fin fue capaz de seguirla sin que se esfumara, y no le importó si implicaba llegar tarde al trabajo. Eso no pasaría, porque ella caminó directo a la construcción, y entró en el camper del ingeniero. Lo saludó, dejó su portafolio en una silla, y se inclinó para revisar los planos. Obviamente trabajaba allí, pero la que estaba explicando a su lado era otra versión del ingeniero, una sin ese estúpido corte mohicano que se puso para complacer a su novia, más joven que él. 

 —Creo que me estoy asomando a una realidad alterna en la que soy mujer...
 A partir de esa conjetura, nunca la volvió a ver. 



Image courtesy of sattva / FreeDigitalPhotos.net

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miércoles, 18 de junio de 2014

DELIRIO


Me levanto al mediodía en un ambiente opresivo. Los objetos parecen estar transdimensionando lentamente. Mal humor y respiración espesa por horas. Me sirven cualquier cosa, pero no puedo comer, el alimento se aglutina en mi esófago. Ella me incita a que me acabe todo, pero su voz es un caramelo pegajoso que se resbala por mi oído, me llena de náusea y me incita a escupir. Se enoja, lo sé, porque aunque su tonito meloso de mierda no cambia, me limpia la barbilla como si estuviera lijando una tabla. Aparto su mano con violencia, y esa mano cae en mi regazo. Cierro los ojos porque sé que es una alucinación, y que lo que se desprendió fue el pañuelo con el que la maldita me restregaba la cara.
Más tarde, tomo un baño, y pienso que eso me refrescará, pero es una falsa ilusión, que no sé por qué sigo albergando. Los objetos cambian de tamaño y rotan, el vacío los mastica despacio, igual que a nuestra carne. Me miro al espejo y sigo siendo una anciana en silla de ruedas a la que nadie visita, cuyo único aliciente es volverse a conectar el oxígeno, al lado de la misma enfermera que odia su trabajo, enjabonándole el culo. La vuelvo a aventar, esta vez hasta que se cae de espaldas. 

—¿Cuántas veces te he dicho que estoy lisiada de las piernas, no de los brazos, y me puedo tallar yo? Ya te gustó manosearme.

La enfermera se desintegra en el suelo mojado como una barra de queso crema. El piso se inundó por la lluvia que entra a raudales por el techo corroído. Yo estoy sentada en la tina vacía de este asilo abandonado de paredes podridas. Con gran alivio cobro conciencia de que otra vez tuve la pesadilla de que seguía viva.

Imagen: Hospital abandonado en Berlín, autor desconocido.
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miércoles, 11 de junio de 2014

OTRA CARTA QUE NO ROZARÁ LAS NARICES DEL DESTINATARIO.


Te observo, casi te toco, en aquel umbral de una puerta, recargado contra el marco con tu displicencia de siempre, y me pregunto si esa fue la primera vez que te vi. Lo dudo. Me respondo que no te había puesto atención hasta entonces, y me parece que aún en ese momento no parecías extraordinario. Yo, para ti, era parte de la decoración. Sin embargo, alguna circunstancia cotidiana hizo que te sentaras junto a mí, y entonces fue como si en ese espacio hubiesen encendido una hoguera. Supe que en mi vida serías un efecto irreversible, que al explorarte ardería o me purificaría, nada de términos medios, y ni siquiera tuve que mirarte de frente, o hablarte, no hubo una situación novelesca en la cual quedáramos arrobados el uno con el otro, y de hecho no me parece que al menos supiéramos nuestros rostros de memoria. Es curioso comprobar cómo lo más trascendente no se anuncia con música astronómica y luces asombrosas, sino que llega en una situación trivial y hasta ramplona. Por eso es tan difícil reconocerlo, y conservarlo. 

A partir de allí, se desgranaron los años, y los mejores se nos pudrieron en el lodo. No sé por qué ahuyento lo que amo, o por qué termino amando lo que en principio ahuyento, porque tú conoces la historia que hilvanamos… o tal vez no. Nuestra comunicación estuvo siempre diferida, como si yo estuviera extraviada en un bosque distante e indómito, y tú en la caseta del guardabosques, gozando tu orgía de amigos patibularios y novias dóciles, con un radio que no funcionaba bien, por ninguna otra falla que la interferencia de nuestros orgullos. Los códigos no llegaban completos, o terminábamos enviando agresividad en lugar de afecto. No quería que me rescataras, me gusta perderme en lo agreste y salir de allí por mi cuenta, y tú no estabas dispuesto a cortar tus planes de vida, eras firme y brillante, una joya prediseñada. Sin embargo, nunca apagamos el intercambio: era mutua la necesidad vital de entender aquello que nos unía con hierro, una cadena tan fuerte, tan insondable, que nos intimidaba. Y por eso mismo no puedo más que comprendernos: correr a una hoguera a fundirse en uno era demasiado para un par de niños caprichosos de mamá. 

Aunque jamás, nunca, en absoluto, de ningún modo, sencillamente no, aceptaría que te extraño, te necesito y te recuerdo, ocurre, como simplemente ocurre la noche, y no sé si solo te evoco cuando estoy sola, o si me quedo sola para recordarte.

Image courtesy of moggara12 / FreeDigitalPhotos.net
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miércoles, 4 de junio de 2014

HORRORES POSTAPOCALÍPTICOS PRESENTA:

Las palabras mágicas de un mexicano para el sufrimiento innecesario, parte 2.

Las palabras son poderosas y se amontonan para construir realidades, es por eso que hay que cuidar lo que sale de nuestra boca, o por lo menos revisar si lo que repetimos una y otra vez viene de una convicción real y no de la soberbia, en especial si no surgió directamente del odio que corroe de putrefacción nuestras entrañas, o simplemente de unas infinitas ganas de chingar (con perdón de usted), al no tener ninguna otra motivación vital.

En fin, me topé en la semana con otros conjuros para caminar hacia atrás, como el uso de la palabra "naco" para denostar a... bueno, casi todo lo mexicano, en especial a las personas de pocos recursos, y el horror para pegarse un tiro de que consumir productos de manufactura local o visitar ciertas ciudades de la República te vuelve corriente, pero me quedaré con las cinco que ya les tenía preparadas, que intenté ordenar de más a menos, porque desde luego que la primera no se compara en magnitud con las demás. De nuevo, uso preguntas para exponer con claridad mi punto de vista -que me consta que es el de muchos-, pero sin imponerlo.

"LUEGO POR QUÉ LES PEGAN/LAS VIOLAN"

¿Eres un psicópata?
¿Qué te hace creer que tienes cualquier tipo de autoridad para corregir a alguien?
¿Estás justificando que eres un criminal en potencia?
¿Tu cerebro no alcanza para arreglar las cosas con palabras?
¿No crees que un humano con el nivel más minímo de cordura y educación sabe suprimir sus instintos sexuales cuando no es adecuado?
¿Propones que las mujeres vayamos vestidas con cuello de tortuga en climas que llegan a más de 40° en algunas partes?
¿Has considerado tomar alguna acción para dejar de ser un peligro para otras personas?

"LOS MEXICANOS QUE ESTÁN EN EL EXTRANJERO NOS DESPRECIAN"

¿Ya les preguntaste a todos?
En esa entrevista multitudinaria, ¿registraste los motivos de cada uno para vivir en otro país?
¿Sabías que hay personas de otros países en todos los países, incluído el nuestro?
¿Que la migración es una necesidad natural del ser humano (y de algunos animales)?
¿Has vivido en el extranjero?
¿La naturaleza puso fronteras, o el mundo es de todos?
¿Sabes o has escuchado que lo que más se siente al estar fuera es un mayor afecto por tu patria, además de que aprendes a conocerla mejor?
¿No será que quien desprecia a tu país eres tú, y por eso piensas que viajar es un sinónimo de huir?

"ESTÁ MORENITO, PERO ESTÁ BONITILLO"/ "¡AY, QUÉ LINDO! ¡TIENE OJOS AZULES!"

¿Eres nazi?
¿Por qué lo morenito es un "pero"?
¿No has notado que la mayoría de la gente de este país es morena?
¿Ya te fijaste que el bebé de los ojos azules no esté más bien feíto?
Si está lindo en verdad, ¿Es justo que le atribuyas su gracia o belleza a sus características raciales?

"ME GUSTA PARTICIPAR EN PROTESTAS/NO VEO FÚTBOL, POR LO QUE SOY MÁS INTELIGENTE Y CONSCIENTE QUE TÚ"

¿Sabías que "consciente" es sinónimo de "sensato"?
¿Vives lo que predicas?
¿Por qué piensas que evangelizar sobre estos temas es menos molesto que los testigos de Jehová que van de puerta en puerta?
¿Tú no pierdes el tiempo en nada, ni tienes una afición?
¿Ocupas todas tus horas salvando animalitos y escribiendo tratados de igualdad social, sin ver una sola serie de televisión, beber cervezas con amigos, ni entrar a internet a leer babosadas?
Si la gente está efectivamente enajenada con el fútbol ¿A tí por qué te importa? ¿Eso no pertenece a sus decisiones personales y libertad de ser?
¿O la libertad de ser se acaba cuando se piensa y hace de otra manera que no sea la tuya?
¿Acudes a las protestas con el verdadero propósito de mejorar una situación, o porque son lo más notorio para que todos vean que eres súper rebelde, informado y culto?
¿Qué resultados positivos arrojaron las protestas en que participaste?
¿Los líderes o instigadores de esos grupos disidentes son sinceros, y ya analizaste que no busquen renombre y poder?

"ESA ROPA/DECORACIÓN ESTÁ MUY CHARRA"

¿Lo colorido y estampado, por qué es feo?
¿Por qué si es un cachivache de marca con los mismos patrones de color, resulta que es una "tendencia"?
¿Ya te has fijado que los charros visten de negro u otra monocromía lisa, con botonaduras de plata u oro?
¿No has visto que hay otras culturas, incluso en la elegante Europa, cuyo folklor incluye vestuarios multicolores?

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