sábado, 29 de noviembre de 2014

EL TAROT POÉTICO PROHIBIDO DE H. RUANO. CAPÍTULO 1.


La torre, la muerte, la emperatriz.

 

Aquel viejo exconvento convertido en hotel a las afueras de la ciudad de Querétaro era colosal y laberíntico. Iris y su hermano, Jacobo, habían salido a un corredor de la tercera planta a fumar, y descubrieron así el patio que se encontraba al término de un foso profundo e imperturbable. Tal vez en los tiempos en que aún lo habitaban las hermanas carmelitas había sido un bonito jardín, pero ahora, en su silencio y oscuridad, les pareció tétrico. Cuando Iris volvió a salir sola a encenderse un cigarro, una semana más tarde, lo que encontró fue mucho más estremecedor que los efectos de la entropía o algún espectro colonial. En el suelo de aquel patio se encontraba el cadáver de Bernardo Lucena, que obviamente había caído de espaldas desde donde ella se encontraba ahora. El rigor mortis, los ojos vacíos color miel  y la extrema lividez lo hacían parecer un muñeco de porcelana roto, abandonado en un sótano. Iris siempre supuso –si es que lo pensó alguna vez-  que si se encontraba con una escena como esa iba a gritar y correr con horror. Sin embargo, se quedó como hipnotizada un par de minutos, con la atención fija en la tez azulada del cuello de Bernardo, y sobre todo en esos terribles ojos muertos. Las manos de Iris se pusieron heladas, a pesar de que hacía calor. Por ese clima, el olor a carne podrida subía desde tres pisos abajo, tan intenso como si ella tuviera el cuerpo de su compañero a quince centímetros de la cara. Era evidente que esta zona del hotel debía estar prácticamente en desuso, para que nadie notara lo sucedido. En cuanto a la ausencia de Lucena, si bien nadie lo vio desde el día anterior, se pensó que simplemente habría vuelto a su casa. Él no era de la clase de persona por la que los demás se extrañan si no tiene la delicadeza de despedirse. 

Iris lo conoció en 1945, cuando se convirtió en la única mujer del grupo de estudiantes de Literatura de la universidad. Todos sus compañeros eran tímidos y callados, y la veían como si estuviera cubierta de escamas purulentas. Bernardo no. Él era, o pretendía ser, como uno de los cínicos de Oscar Wilde, aunque daba la impresión de que sólo quería convertir su grosería natural e indolencia en un aspecto interesante de una personalidad, que se notaba prefabricada. Su actitud con ella era retadora, como si él fuera el encargado de decidir quién pertenecía al grupo, y cada tanto trataba de hacerle un examen sorpresa sobre tal o cual autor. Aseguraba que la conocía de antes, pues había cursado la primaria con Jacobo, situación que aprovechaba para lanzar insinuaciones sexuales. Ella no tenía ningún recuerdo de aquel tipo, porque seguramente en la infancia no llevaba el cabello hasta los hombros, bigote revolucionario, traje de terciopelo y actitud de dandi, y optaba por ignorarlo con diplomacia. Con el tiempo, el único gran amigo de Iris fue Tadeo Olmo, un joven de una extraña belleza, que la mayoría consideraba fealdad, pues era algo así como un capricho del mestizaje mexicano: facciones indígenas de nariz y labios prominentes, tez morena, pero con cabello claro y unos ojos azules y brillantes que resaltaban como faros. Iris estaba enamorada de él, pero en ese momento no lo sabía. Desgraciadamente se enteró hasta el día en que lo vio con otra mujer y sintió que le enterraban unos cristales envenenados en la nuca.

En realidad, es posible que no se diera cuenta porque Iris no sabía casi nada de los hombres. Para ella eran criaturas indescifrables y peligrosas, violentos un instante, frágiles y majestuosos al siguiente, como uno de esos caballos que había visto en los espectáculos de charrería, y nada parecidos a su hermano, única referencia masculina que tenía en casa: un joven dulce que se asombraba con los colores del atardecer.

Cuando terminaron la carrera, Iris y Tadeo se inscribieron al taller de la poeta Abigail Duarte, que ella impartía en su propia casa, y allí se encontraron con que Lucena sería su compañero otra vez. Como fanático de los escritos de Duarte, Jacobo insistió en que también quería asistir al taller, aunque su profesión fuera la de abogado. Antes, Iris también admiraba a Abigaíl más que a nadie en el mundo, pero después sucedieron dos cosas: no sabía si podría lograr su genio y fama como escritora, lo que le generaba inseguridad, y luego la señora había enamorado a Jacobo, que era casi treinta años menor que ella, lo cual constituía otra ignominia -la primera era que Iris fuera escritora- para su familia.
En la semana que culminó con la muerte de Lucena, Abigail Duarte recibía una condecoración, que nunca antes le habían otorgado a una dama, en medio de un simposio, y ella y Jacobo aprovecharon que sus amistades estaban reunidas en aquel recinto magnífico para anunciar su próximo matrimonio. No obstante, en lugar de la tarde bohemia que tenían planeada para festejar las buenas nuevas y cerrar el simposio, tuvieron que ocuparse de la tragedia.
 
Cuando la policía llegó y recogieron el cuerpo de Lucena, Iris pudo verlo de cerca y descubrió con una arcada de náusea que no toda la negrura del piso pertenecía a la humedad antigua de las piedras, sino que había un lago de sangre que se había tornado oscuro y espeso. Al principio se determinó que había sido un accidente, pero al analizar la barda de piedra que separaba al pasillo del precipicio, se aseguraron de que no había forma de caer sin encaramarse o pararse sobre ella. Lucena no era un hombre imprudente, a pesar de sus malas maneras, así que a todos les pareció raro que hubiese hecho algo así.

-- En mi experiencia-- dijo el comandante arrugando el rostro, mientras analizaba la sangre repleta de moscas-- lamento decirles que esto se parece más a un suicidio o...-- hizo una larga  pausa mordiéndose el labio-- ...asesinato.

CONTINUARÁ..
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Imagen de monasterio cortesía de Stuart Miles; imagen de mujer cortesía de Just2shutter; imagen de esqueleto humano cortesía de smokedsalmon en FreeDigitalPhotos.net

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sábado, 15 de noviembre de 2014

HORRORES POSTAPOCALÍPTICOS PRESENTA: Los espíritus sufrientes del purgatorio social.


Si pones suficiente atención -y si no, se asegurarán de que lo hagas- podrás escuchar sus lloros desconsolados por los pasillos de las oficinas, escuelas y supermercados, o leer sus desgarradoras penas escritas, tal vez no en el vaho de algún espejo, pero sí en el Twitter. Estos pobres individuos, que ningún mal han hecho a nadie, se tienen que enfrentar día con día a ofensas que, de tan insignificantes, hieren como metralla. No obstante, no te preocupes por ellos, pues lucharán hasta el fin por hacernos entender lo desconsiderados que hemos sido, pero, sobretodo, por quitarle el puesto a tus causas, porque eso de la defensa de los derechos humanos y de chillar por cosas graves e importantes es tan melodrámatico y como de los 70's, más si consideramos que hay tanta bobada por la cual ofenderse y molestarse, como...


EL FUMADOR EXILIADO


Un pobre hombre sufre confinado al patio trasero de su casa, a medio metro de donde se encontraba antes.


























































































































¡Abuso atroz! ¡Atropello a la libertad!Todo un grupo de seres humanos condenados al ostracismo durante quince minutos, máximo veinte, sólo por un legítimo gusto personal, que a nadie nos compete juzgar. Considera, lector, la situación tan indignante: encima de tener que tolerar durante años el fastidio de las personas irrespetuosas tratando de comer mientras ellos fuman, y a esos alérgicos al humo, con sus insufribles vías respiratorias inflamadas, ojos llorosos y migrañas, ahora resulta que ellos sí tienen derecho a respirar, mientras que los fumadores tienen que pasar por el inconveniente de caminar cinco pasos a la ventana o balcón más cercano, o aún peor: salirse a la calle o al patio, en el inclemente clima templado que suele hacer, y con el smog tan terrible que dañará sus pulmones delicados sin remedio. Lo peor, sin embargo, son las madres aprensivas que insisten en tener al niño en una burbuja. ¡Déjenlos enfrentarse a la vida!, o mejor que se salgan ellos a la calle, con toda la seguridad que hay. Además, ¿quién no disfruta el delicioso aroma del místico incienso de nicotina, amoniaco y otras sustancias que se usan para quitarle el sarro al excusado? Seguramente la respuesta es: esos pesados ancianos y enfermos, que misteriosamente sí pueden aspirar y ponerse hasta las chanclas con su tanque de oxígeno enfrente de quien sea, y en cualquier interior. ¿Por qué la diferencia y discriminación? No es posible que hayan creado una ley tan arbitraria en contra tuya, ciudadano de bien, que trabajas tan duro para gastarte gran parte de tu salario, sustento de tu familia, en cajetillas.

El rostro del egoísmo monstruoso.

LAS CRIATURAS SON PRIMERO

Es la historia de un amor como no hay otro igual...

Nada se compara a la emoción de comprar las chambritas, y esas pequeñas camisetitas tan tiernas, hasta del equipo de fútbol consentido, la carreola, la camita y la tina, moñitos para el pelo, el cepillo minúsculo y toda su comida de un mes, mientras se preparan para la llegada del nuevo miembro de la familia... Alfombrita de Pulgas. Bueno, Señorita Condesa de Pulgas, para ti. Pero la felicidad se oscurece cuando los humanos, esos seres perversos que siempre tienen segundas intenciones, critican que traten mejor al perro que a sus hijos. Faltaba más, si la criatura desvalida descendiente de los lobos que puede sobrevivir sola en un basurero o bosque necesita de ellos, mientras que a los hijos hay que hacerlos independientes. Además, los niños son insoportables, todas las ex-compañeras de la prepa con las que se reúnen en el café ya saben de memoria el calvario que se pasa con ellos, y cualquiera tiene claro que no hay mejor momento que cuando se acaban las vacaciones, porque nos lo han dicho cada verano e invierno unas diez veces. Mientras tanto, Alfombrita siempre estará allí, sin hablar ni tener emociones complejas, desafiar nuestro intelecto o creencias, con su amor incondicional, que lo único que pide es que la alimenten, acaricien, bañen, limpien su caca hasta el final de sus días, la lleven al veterinario, le quiten las pulgas, cepillen su cabello y le lancen la pelotita babeada que apesta a muerto, porque si no hiciéramos alguna de esas cosas nos odiaría, con justa razón, y porque por supuesto que esa es la definición de amor incondicional. Qué desafortunada actitud la de censurar la noble labor de cuidar a un ser vivo, que, a diferencia de un humano deleznable, jamás haría la guerra o construiría una bomba atómica, así como tampoco sería capaz de escribir un libro, crear un medicamento contra el cáncer o una computadora. Si un día se come la cara de su dueño después de que sufrió un desmayo, es su instinto, hay que recordar que es un animalito, pero en cambio el mocoso sí es consciente de lo que hace, y ya tiene media hora exigiendo que escuchen lo que le pasó en la escuela, y no es posible que no sepa que los tiene hasta el copete. Seguro van a tener que pasar por el suplicio ignominioso de llevarlo al parque o al cine el fin de semana, pero no olviden su correa, o es capaz de correr detrás del carrito de algodón de azúcar. Por supuesto, lo peor que estas buenas almas tienen que enfrentar es al bebé llorón. Jamás debieron acostumbrarlo a los brazos, además ¿qué no ve que la mamá está acunando a Alfombrita para su siesta de la tarde, en la cual sueña que puede corretear a un gato, chapotear en el retrete y ligarse al french-poodle buenísimo del vecino, como cualquier perrita normal, en lugar de tener que cubrir sus carencias afectivas y vestir un suéter cuando ya tiene pelaje? 

¡Es tan demandante y mañoso!

LA PERSONA SERIA Y RESPETUOSA.

Un muchachito formal toma nota de todas las ofensas que le has hecho para acusarte con tu mamá.

La comedia existe desde tiempos inmemoriales, cuando en la antigua Grecia irrumpieron escritores de lo jocoso como Aristófanes y Menandro, pero ¿a costa de qué? ¿de burlarse de la condición humana? ¡Qué groseros! Una persona que se precia de seria y respetuosa no puede más que sentir indignación cuando alguien hace mofa de lo que sea, porque la risa es lo más espeluznante que alguien puede provocarle a otro. No significa que no tengamos sentido del humor, podemos carcajearnos hasta que nos arda la mandíbula, siempre y cuando sea de algo que nosotros no somos o hacemos, de alguien que nos cae mal y, sobre todo, que no lo consideremos políticamente incorrecto. Se deben tener límites. La farsa del Casanova que no puede contener su libido, qué simpática, mientras sea heterosexual, y de razas, mejor ni hablamos, a menos que te burles de tu tez de pollo desplumado, porque eso sí que es hilarante. Si alguien no entendió un sarcasmo obvio, a un grado en que la gente empieza a sospechar que tiene síndrome de Asperger, la solución más congruente es que, a pesar de que la mayoría se esté desternillando, en consideración a un ser susceptible se suprima para siempre ese tipo de humor tan engañoso, que además es de amargados. El pastelazo, en cambio, será estúpido, pero inocuo, y nunca ofensivo, a menos que seas cremor tártaro, porque entonces sí no hay derecho. Por supuesto, no nos confundamos, la mesura en la comedia sólo debe aplicarse a la ficción, en especial a los géneros de lo grotesco. Por ejemplo, lo que ahora llaman bullying son sólo bromas inocentes que siempre se han hecho los jovencitos, tampoco hay que caer en el terreno de la exageración, porque ¿qué sería nuestra infancia sin unos cuantos crímenes contra la integridad moral y física?

El año pasado, esta mujer insensible recibió una demanda millonaria por parte de la comunidad de bizcos orejones con choque anafiláctico, y de la de defensores de la dignidad de los chimpancés.

LA FINA, ESPECIAL Y DELICADA JOYA INVALUABLE DE OCCIDENTE.

La princesa que todos aman perdona condescendiente que no hayan colocado su alfombra roja, y levanta su piecito grácil para facilitar que reparen su error.
Existen, y con eso basta para que su presencia sea invaluable para cada uno de nosotros, y que tengamos que prepararnos para recibirlos con fanfarrías y modificando nuestra personalidad cada vez que nos hacen el favor de entrar por una puerta.Tener los medios para ir a la escuela, un smartphone y oler a shampoo de frambuesa -todos financiados por mamá y papá- son los méritos ciudadanos que necesitamos, y si encima tiene sentido de la moda, ¡qué pepita de oro nos hemos encontrado! Nadie lo puede negar o salir con sus rollos de aportaciones relevantes e igualdad, sin saber para sus adentros que es un envidioso y resentido social que, de tan ardido, ni la pomada le sirve. A continuación relataré un par de escenas que aconsejo leer con discreción, porque es posible que al lector le recorra un escalofrío de terror: 

Érase una vez una damita, de belleza poco notable, notas medianas en la escuela, demasiado rímel y una tez morena que ella dice que proviene de su ascendencia mediterránea y del bronceado en Ixtapa, que caminaba por un pueblo mágico con sus lindos zapatitos de tacón de quince centímetros, y  la adorable Señorita Condesa de Pulgas asomada a través de su bolso, el cual podía o no ser una copia de un diseño de marca, cuando de pronto se encontró frente a ella con un panorama inenarrable: un grupo de indígenas se preparaba para vender sus productos en la plaza. ¡No es posible! Ella estaba tan despreocupada hacía un momento, y de repente el montón de inditos se atreve a salir a la luz, en el pueblo donde nacieron y viven, para ganarse la vida. Arruinarle un paseo a la reina de lo poco provechoso, o peor aún, tener otra forma de vida, es imperdonable.

O esta otra: un infortunado mozuelo que le pega a su novia, cuyo abdomen y trasero hacen evidente que siempre olvida ir al gimnasio, pero que es indiscutiblemente bello y sensual porque tiene el cabello dos tonos más claro que la media y posee un auto, se ve obligado a la tortura indecible de citarse con sus amigos en una base de camiones urbanos. ¡Dios, qué olor! ¡Qué miseria! Nuestro joven amigo fruncirá afligido su pequeña naricita redonda y rosada, y exclamará por el celular: "¡Apúrate a llegar, que aquí está lleno de cerdos!", mientras revisa de arriba a abajo a un conductor de camión que -aquí vamos de nuevo con la misma necedad- comete la agresión de salir a la intemperie a hacer su trabajo. 

Este sinvergüenza osó transitar por su pueblo de origen mientras una bonita familia de buenos valores, que no sospecha que está menos instruida que él, vacacionaba allí.
Esas son algunas de las protestas trascendentales de hoy, y conminemos a que sigan adelante, pues seguramente muchas manos se alzarán para ellos:



Imágenes cortesía de anankkml, gameanna, Sura Nualpradid, marin, khunaspix, stockimages, Stuart Miles, Serge Bertasius Photography y Elwood W. McKay III en freedigitalphotos.net


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sábado, 8 de noviembre de 2014

HORRORES POSTAPOCALÍPTICOS PRESENTA: LOS VERDADEROS CULPABLES.


¿Alguna vez te has preguntado por qué pasan ciertas cosas en el metro de la ciudad de México? Desde luego, nosotros no podríamos, bajo ninguna circunstancia, ser los verdaderos culpables. Ahora te lo explicaré. Cuando a finales de los 60’s trajeron los vagones desde Francia, nadie imaginó que no venían vacíos. Entre sus ruedas estaba aferrada con uñas y dientes –literal- toda una comunidad de Trasgos del norte de Europa. Los Trasgos son unos duendes bonachones, pero traviesos, que gustan de armar escándalo y jugar con nuestros sentidos. Así que, si bajas a alguna estación y hay una inundación que sube hasta los tobillos, no culpes a la mala administración del transporte de la ciudad. Fueron los Trasgos, que rompieron alguna tubería mientras jugaban entre las paredes. Si ves ratas y ratones entre las vías, es porque los Trasgos no pueden salir a la luz con su forma de hombrecillos verdes y regordetes. Los únicos que pueden verlos si adoptan forma traslúcida son los niños y es por eso que, a pesar de que los nenes mexicanos son tan bien portados y educaditos, a veces tenemos que viajar con chiquillos que no se quedan quietos ni se callan un instante, pues tratan de perseguir a los Trasgos o jugar con ellos. Los Trasgos también tienen poderes mentales, y suelen alterar a algunas personas sólo para divertirse. Por eso los vendedores gritan de forma incontrolable, y hay gente que pierde el sentido del espacio individual, y empuja a los demás o les quita su asiento. En su forma traslúcida, a veces estas criaturas les hacen bromas a algunos señores, que seguramente son un dechado de decencia y contención, pero van despistados, y los duendecillos les conducen la mano hasta que tocan a alguna dama de forma impúdica, o bien, los seres sacan carteras de un bolsillo y lo ponen en otro, que pertenece a un usuario honesto. Todo esto complace muchísimo a los Trasgos, pero nada tan gozoso como espolvorear la basura, que los ciudadanos tan cuidadosamente colocamos en los contenedores, por todos los corredores y las vías, y hacer parpadear las lámparas. Si alguien llega a verlos en su forma original entre la penumbra del túnel, es posible que se sienta hipnotizado y termine por tirarse a las vías, por lo cual se recomienda no asomarse demasiado a ver si ya viene el tren.

Ahora ya conoces uno de los grandes misterios urbanos de todos los tiempos. De nada.



Image courtesy of Boians Cho Joo Young at FreeDigitalPhotos.net




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sábado, 1 de noviembre de 2014

ESTUDIAR BALLET: LO QUE SE CREE VS. LO QUE ES.


-Quiero dedicar esta entrada con mucho cariño a mis grandes profesores Leticia Dávalos, Olga Méndez, Luis Maya, Raúl Platas, Guillermo Hernández y Lelis Reyes.- 

Creo que cuando alguien tiene una idea equivocada sobre algo que amamos, lo fácil es ofenderse. A menudo no nos tomamos el tiempo de explicarle a esa persona lo que simplemente desconoce, porque no lo ha experimentado jamás, y por eso hoy me di a la tarea de contarles a todos ustedes cómo es realmente estudiar danza clásica. Aunque lo abandoné y no me dediqué a nivel profesional, pasé muchos años de mi vida inmersa en esta hermosa disciplina, y veo que la cultura pop la ha tratado de una forma un tanto distorsionada -para que me entiendan, algo así como cuando los mexicanos nos vemos reducidos a sombreros gigantescos con adornos que nunca hemos visto en la vida, y tacos tiesos y amarillos del estilo de los que no existen-, y pienso que tengo elementos para derribar ciertas ideas.

Image courtesy of Tina Phillips at FreeDigitalPhotos.net
LO QUE SE CREE: 

El ballet es un universo cursi para nenas ñoñas y delicadas, que prácticamente desaparecen entre un océano de tul rosa, flores, brillantina y risitas melosas.


LO QUE ES: 
El ballet es una disciplina física y artística para mujeres (y hombres) con carácter, resistentes y metódicas, a veces hasta rudas. Las nenas ñoñas y delicadas no soportan tres clases sin salir corriendo a lloriquear con su mamá. Lo del tul, las flores y la brillantina, que sólo se usan en escena, tienen que ver con las antiguas concepciones de femineidad, puesto que la indumentaria clásica se remonta a los siglos XVIII y XIX, especialmente a la época del romanticismo, cuando las mujeres usaban vestidos vaporosos y recargados, y a las creaciones de una diseñadora rusa de principios del XX, Karinska, que tenía un estilo particular de bordados complejos, muy de su país. Con todo, los tutús (la faldita que parece un plato alrededor de la cintura) ni son la regla, ni tan exagerados, ni son siempre color rosa, ni de un solo tipo. Lo que podría considerarse cursi proviene de las historias románticas y los seres fantásticos que a veces las protagonizan, pero no necesariamente de su intérprete. El “rosa” de las mallas y las zapatillas en realidad es un salmón pálido, tirando a ocre en ocasiones. Actualmente la ropa de trabajo, como leotardos, y otros accesorios, es negra, blanca, o de otros colores neutros, austera, de telas deportivas, y su único fin es permitir la movilidad y que los profesores vean cada músculo para corregir. De hecho, el tutú es una prenda complicada de confeccionar que mayormente usan las primas ballerinas y solistas. Nunca en más de una década entré a una clase, ensayo o audición donde hubiera un grupo de niñas regordetas con rizos, tutú clásico almidonado y diadema de florecitas. NUNCA. Ahora que tampoco creo que tenga nada de malo ser más empalagoso que una capirotada si a alguien le da la gana, pero es absurdo suponer que así tiene que ser siempre, especialmente en este caso.

LO QUE SE CREE: 
Las chicas que se dedican con demasiado ahínco al ballet están dañadas psicológicamente de algún modo, ya sea porque se esfuerzan demasiado en alcanzar la perfección, no soportan las presiones, son histéricas o quieren lograr un cuerpo esbelto al grado de volverse anoréxicas y bulímicas.

LO QUE ES: 
La danza requiere concentración, repetición constante y equilibrio literal y figurado. La concentración, por definición, es alejar la mente de distracciones, para enfocarla en un punto concreto. Alguien con ardillas en la azotea no puede alcanzar un debido nivel de atención, mucho menos uno tan agudo como el que requieren las artes escénicas, y tendría que abandonar la carrera. Del mismo modo, una persona con tendencia a la ansiedad, o a cualquier tipo de psicopatía, no soportaría repetir cientos de veces un sólo movimiento sin azotarse contra la barra, con lo cual queda claro que la serenidad y la paciencia aquí son condiciones sine qua non. El equilibrio también depende de una mente no sólo sana, sino entrenada. Por ejemplo, te propongo que te coloques en una posición precaria, y le pidas a alguien que te sostenga sólo con el dedo meñique. Notarás que puedes mantenerte en pie, pero que cuando la persona se retira, caes, y te preguntarás por qué antes mantenías el equilibrio a pesar de que un dedo meñique no es un soporte en absoluto. Porque tu cerebro te lo hacía creer. Asimismo, aunque no se puede negar que hay compañeras que se angustian de más por bajar de peso y no deberían, una alimentación correcta es también indispensable para el rendimiento adecuado de cualquier bailarín, y eso me lleva a... 
 

LO QUE SE CREE: 

Todos los hombres que bailan son gais, porque los meros machos hacen deporte.


LO QUE ES: 

Muchos bailarines son gais, lo cual ni le importa a nadie, ni les resta ningún valor, pero en verdad mucha gente se sorprendería si supiera la cantidad de hombres heterosexuales que son bailarines o se han interesado por la danza clásica en algún momento de su vida. Y todos los anteriores, sin importar su orientación sexual, e incluso según el cliché, seguirían siendo machos, puesto que resulta que la danza ES UN DEPORTE. La diferencia es que, en otros ámbitos, el atleta puede darse el permiso de sudar, caerse, poner cara de sufrimiento y hasta llorar, mientras que el bailarín (o bailarina), al doblar su función como artista, tiene que poner su mejor sonrisa y lucir como si estuviera volando entre almohadas de felpa aunque en realidad esté sintiendo el dolor más grande, y seguir adelante como si fuera el príncipe o una sílfide, aun cuando haya sufrido una caída o esté agitado/a. Lo común (y se supone que tendría que ser lo obvio) es que los hombres no usen tutú de ningún tipo, ni zapatillas de punta, y que éstas no se sujeten con listones, con excepciones, como que los bailarines formen parte de un proyecto travesti como Trockadero, o que usen las puntas en clase sólo para fortalecer algunos músculos indispensables como los abductores o los empeines. Un bailarín también debe hacer pesas, porque <inserte música de revelación dramática> las bailarinas no poseen el peso de una pluma, sino el de una mujer estándar, y ellos necesitan estar listos para alzarlas por los aires con seguridad.

GIF de blog.relay.im
LO QUE SE CREE: 

Bailar de puntitas es bien fácil y los brazos de una bailarina están casi inactivos, como si fueran serpentinas. 
 

LO QUE ES: 

Lo de los brazos es comprensible, porque parece –y debe parecer- que así es, y porque,  en cierta forma, es cierto si se considera que el trabajo de brazos no se compara al del resto del cuerpo. Sin embargo, tampoco significa que no exista. Los brazos deben estar activos todo el tiempo, sin dejar caer los codos, y accionan alongándose desde los omóplatos, lo cual involucra todos los músculos desde el centro de la espalda hasta la punta de los dedos. Pero que alguien suponga que poner todo su peso sobre la punta del pie es fácil, o que la mujer que soporta ampollas, uñas caídas, juanetes y otras protuberancias extrañas y dolorosas sin queja alguna -porque lo vale- es “frágil y delicada”, sí es un proceso de razonamiento que nunca voy a entender aunque viva cien años…
 

Image courtesy of sattva at FreeDigitalPhotos.net
LO QUE SE CREE: Las maestras de ballet son señoritas enchongadas, dulces y distraídas, que sólo hablan abstracciones mafufas como: “Déjense llevar por el viento que roza sus sensaciooneees...”, mientras se balancean de un lado a otro como sauces.

LO QUE ES: Los profesores y profesoras de ballet, unos más, otros menos, son extremadamente serios, rigurosos y técnicos. Por lo regular no se visten ni se peinan como el alumnado, y a veces ni siquiera realizan los ejercicios porque se dedican a observar. Si no sabes la nomenclatura en francés y de todas las posiciones, estás frito/a. En las clases libres, es decir, que no son ejercicios fijos, sino que montan la rutina en ese momento, si no te la aprendes a la primera, con suerte a la segunda, estás frito/a. Si conversas con el de al lado, te recargas en la barra, te sientas, cometes un error de postura que se supone que tendrías que haber aprendido en tu primera clase, te fuiste para el lado contrario en la coreografía… vas tan frito/a que te carbonizaste, si no es que ya te echaron del salón, previa humillación pública, dos errores atrás. Antiguamente, algunos llevaban un bastón con el que castigaban a los despistados... y sí, joven noventero, yo también estoy pensando en esto hace renglones:
(Imagen de lolmanagement.com)



LO QUE SE CREE: Sólo una joven delgada, espigada, alta y blanquita puede ser una gran bailarina y aspirar a ser solista.

LO QUE ES: Como la joven delgada, espigada, alta y blanquita que soy, te aseguro categóricamente que esa es una total y absoluta mentira. Ni tener esos atributos físicos te garantiza tener el talento para bailar, ni carecer de ellos te impide lograr la excelencia. En todos los casos es la constancia, la pasión, la gracia y el empeño los que llevan a buen puerto. Por supuesto, de patrañas racistas, ni hablar. Esta clasificación es injusta para todas, porque a estupendas bailarinas las condena sólo por bobadas como “no tener suficiente cintura”, pero también porque a las que poseemos aquellas características nos restan mérito, y lo digo porque yo inicié con la flexibilidad de un tronco, debido a mi herencia genética, y mi avance a menudo se le atribuyó a mi complexión, no al enorme esfuerzo que hice cada día. Pero en fin, la forma y el color del cuerpo no importa, sino lo que haces con él después.

BONUS: 

LO QUE SE CREE: Que los listones se colocan de esta forma tan coqueta:
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LO QUE ES:  No son sandalias de gladiador, ni alpargatas. Los listones son para sujetar, no solamente de adorno, y se atan a la altura del tobillo, nunca más arriba, porque eso podría ser hasta peligroso.



Para demostrar que no hay condicionamientos que valgan, y cerrar esta entrada derribando todas las concepciones erróneas de una forma más elocuente que cualquier cosa que pude escribir aquí hoy, está Misty Copeland, una prima ballerina que empezó a una edad tardía, y es curvilínea, morena, fuerte, sensual y fabulosa.




Gifs de gifmania.com.es


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